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23 de agosto (sábado)

  • En los Astilleros de Gdansk aparece el primer número del ”Boletín Informativo de Huelga Solidaridad”.
  • Por la noche empiezan las negociaciones del Comité Interempresarial de Huelga (que cuenta con 388 empresas) con la Comisión Gubernamental, transmitidas por la emisora local de radio a toda la superficie de los Astilleros.
  • A Gdansk llega la delegación del Comité Interempresarial de Huelga de Szczecin.


Mieczys³aw Jagielski (vice-primer ministro):

Nadie me dijo cuál era el ámbito de mis competencias. Sólo me dijeron: ”Vete y apaga el conflicto social. Y cuanto antes, porque la situación es muy grave”. [...]

Recuerdo mi primera entrada, los gritos hostiles, el aporreo del autobús que nos había traído. [...] Yo sentía esa hostilidad. Era macabro. Yo, padeciendo una arritmia cardiaca grave, tuve que representar dignamente a las autoridades.



Lech Walesa:

Me acerco, desde la sala de los cursos de seguridad e higiene en el trabajo, por una estrecha calle que se abre en la muchedumbre de los obreros de los astilleros […]. Jagielski baja del autobús. Una cara pálida, contraída, bajo el brazo una cartera oscura. […]. Me acerco, le doy la mano: “Bienvenido a los Astilleros”. Estoy relajado, sonrío. ”¡Leszek, Leszek!” - grita la muchedumbre como un solo hombre. Así se expresa el voto de confianza que nos brindan los huelguistas, los recién llegados deben ver que gozamos de una amplia plenipotencia. Un verdadero bosque de personas, un bosque de brazos en alto, con el puño cerrado.



Genowefa Klamann (participante de la huelga):

Nosotras, las mujeres - apiñadas en el rincón derecho de la sala de seguridad e higiene en el trabajo, junto a la entrada - desde por la mañana cortábamos el pan, el chorizo, preparábamos bocadillos para dar de comer cuanto antes a los que, después de una noche tan corta, quisieran tomar algo. Unas brigadas especializadas nos suministraban cada día raciones de pepinos, tomates, pimientos, mantequilla, pan. [...] Vivimos también momentos de miseria, cuando los servicios de suministro no daban abasto y la escasez de productos en el mercado también nos tocaba a nosotros. Un día nos trajeron sólo una cuba llena de morcilla que repartimos, dentro de lo que cabe, justamente, para que cada uno recibiera por lo menos un trozo. [...]

Cuando en la sala entró por primera vez la delegación gubernamental encabezada por el señor Jagielski, a nosotras, las mujeres, el impacto nos paralizó y, cuchillo en mano, nos quedamos inmóviles de pie, clavando las miradas en la puerta, donde se notaba un ambiente inusitado y de gran tensión. Una sala iluminada intensamente, silencio, ambiente de atención concentrada, y nosotras, fundidas en la muchedumbre, esperando....





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Cartel que identifica el partido comunista con el pueblo.


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Lech Walesa acompaña al vice-primer ministro Mieczyslaw Jagielski a la sala de las negociaciones (fot. Z. Trybek/Karta).


 
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